Mostrando entradas con la etiqueta noche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noche. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de septiembre de 2017

Pasó página

Pasó página pero dejó doblada una esquina, y esa esquina seguirá ahí señalada para siempre, esperando que algún día el tiempo borre la marca. 

Quizá debió guardar silencio, ocultar sus palabras. Quizá debió no quererle así. Caminó descalza por el filo de su mente, y sin escrúpulos, él acuchilló la fe que depositó en su amor. 

Espacio, tiempo, mentiras, todo ello forma una paleta de colores absurdos, un cuadro que tal vez admiró antes de ser pintado; un poema que tal vez leyó antes de ser escrito, una obra de teatro que jamás se representó… dolor innecesario de pensamientos que jamás aclaró.

Como rémora pegada a su sombra, a la planta de sus pies… pisó sin compasión la entrega de un alma errante que el destino estampó contra sus manos. Y en algún lugar leyó que la vida no cumplió las promesas que se hicieron un atardecer. Que no acudió a la cita, ni medió explicación cuando el tiempo se echó encima y ni siquiera el frío de la noche lo conmovió.

Él hoy vive triste, si existe, recordando quien fue ella, quién es él, porque cuando la miró a los ojos y se perdió en su interior, ya jamás pudo olvidarla aunque le negó su amor. Incoherente e impreciso, una y mil veces le dio silencios, y como el humo, se esfumó. No hay testigos, ya no es nada, el olvido lo cubrió de polvo y tan sólo le queda un as de corazones y el perfume del adiós.©


viernes, 24 de marzo de 2017

Te regalo la noche

"Te regalo la noche", dijiste. Vi imágenes cargadas de posibilidades, un futuro no escrito. Vi desaparecer la oscuridad, la nostalgia y la soledad hacerse añicos.

Subido a una tarima de recia madera, interpretabas mis palabras como si fueras el músico más extraordinario jamás escuchado. De tus ojos tristes, pendía la luz más serena del mundo. Ese frío que siempre me acompaña atravesó mi espina dorsal. 
Solo pude sonreír con una mueca tonta. La misma que tú me ofreciste, algo tan impredecible y único...

Acepté tu regalo, bebí la noche. Me embriagué de ausencia con la certeza de verte en cada esquina.

Y todo me recuerda a ti... tu voz pausada me grita y sé que ese hilo que cose tu alma a la mía no se romperá en la vida.
"Te regalo la noche", susurraste cerrando tus ojos, y no entendí, que era yo quien dormía.©

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Encender la noche

Aquella rosa medio marchita nos recordó que el tiempo de ser felices llegaba a su fin. Tratamos de encender la noche, de luchar por dar claridad a la oscura desazón que se iba apoderando de nuestro espíritu. Rotos los huesos del alma, ya nada podría hacernos sonreír. Se fueron los días de vino y rosas... el ponzoñoso veneno que fue rodeando el pericardio terminó por ralentizar los latidos... no era yo el único que me ahogaba... A tu manera tampoco eras feliz. Ahora es el momento... "nunca es fácil decir adiós", dijiste varias veces... No es fácil, no, pero nos merecemos volver a soñar con rincones oscuros donde robar besos... con noches en las que sean las ganas y no los nervios las que nos impidan dormir. 
Es el momento... la rosa ha perdido su color... está negra como el negro veneno que impregnó la razón. Volvamos a encender las luces, volvamos a prender la llama del amor, susurremos de nuevo palabras tiernas, adjetivos tontos cargados de risas... déjame oír ese cascabel que me enamoró o... sin mirar atrás digamos ese triste y duro adiós.

martes, 23 de junio de 2015

Noche sanjuanera

Hagamos de esta noche un aquelarre, y que nos ampare el fuego
que logremos que entre en el alma el tan esperado sosiego
vistámonos de verbena, de romero y con el olor del espliego
juguemos a las verdades y las mentiras se vayan con el piélago
saltemos la pira y riamos desnudas al amanecer
rociemos de deseos las dudas, hasta lograr el querer
sortilegios de fortuna que nos hagan creer
mágicas pócimas que hagamos beber
brujas, conjuros, brillemos como luciérnagas
abramos el corazón al mundo al calor de la candela.
Noche sanjuanera, llévate contigo el dolor en tus velas