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domingo, 6 de agosto de 2017

Escrito de una amiga

HOY VOY A ACOSTARME CONTIGO

Andaba buscándola desde hace semanas.
Nunca coincidíamos, pero mi cuerpo la necesitaba más que al alimento y casi más que al aire.
Ella se escabulle entre las rendijas de mis ojos. Cuando llego, ya se ha ido y cuando me voy, aparece.
No dejo de echarte de menos. Me dueles a la altura de la sien. 
Hoy voy a acostarme contigo.
Te adoro, querida siesta.

(Las cosas que escribo cuando leo a los admiradores de Mayte Martin) Texto de Oti García Álamo


domingo, 20 de marzo de 2016

La siesta

Sus abuelos se habían quedado dormidos por fin… Michelle sabía que después de comer esa cazuela y los postres lácteos, se iban a echar una siesta… por eso suplicó a Monique que viniera hasta El Trocadero, y trajera a Aurélien… tendrían unos 20 minutos para esperar que pasasen los jugadores del Paris Saint Germaine. Él está loco por saludar a Marquinhos y Ángel Di María, a ella no le importa el fútbol pero su amigo está tan entusiasmado… verían a miles de aficionados saboreando la gloria parisina. “Si esto no despierta a mis abuelos es que están muertos”, dijo la pequeña Michelle a su amigo… Ambos se echaron a reír a carcajada limpia, esa que sólo los niños hacen salir de sus gargantas de forma inocente y sincera. Monique la madre de Aurélien celebraba ver a los dos chiquillos, no los veía tan felices desde que muriera hacía tres días la mascota que ambos habían adoptado y compartían desde hacía dos años. La plaza empezó a llenarse de gente… el primero en aparecer fue el portero Zlatan Ibrahimović, y los gritos de la multitud despertaron a los dos ancianos que plácidamente dormitaban sobre la bancada fría y gris. Saludaron a su equipo, habían batido todos los récords esperados. El Paris se convirtió en el primer equipo en coronarse campeón a falta de ocho jornadas para el final de la Ligue 1.
Una jornada intensa y llena de alegría, dulces de algodón, risas, vítores y cansancio cuando caía la tarde, hicieron de la ciudad una fiesta y para los pequeños un momento para recordar toda la vida. Los abuelos cerraron sus abrigos y caminaron tranquilos de regreso a su casa, Monique llevaría a Michelle con sus padres y eso les ahorraría un buen trecho en el camino de ida.