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domingo, 20 de marzo de 2016

La siesta

Sus abuelos se habían quedado dormidos por fin… Michelle sabía que después de comer esa cazuela y los postres lácteos, se iban a echar una siesta… por eso suplicó a Monique que viniera hasta El Trocadero, y trajera a Aurélien… tendrían unos 20 minutos para esperar que pasasen los jugadores del Paris Saint Germaine. Él está loco por saludar a Marquinhos y Ángel Di María, a ella no le importa el fútbol pero su amigo está tan entusiasmado… verían a miles de aficionados saboreando la gloria parisina. “Si esto no despierta a mis abuelos es que están muertos”, dijo la pequeña Michelle a su amigo… Ambos se echaron a reír a carcajada limpia, esa que sólo los niños hacen salir de sus gargantas de forma inocente y sincera. Monique la madre de Aurélien celebraba ver a los dos chiquillos, no los veía tan felices desde que muriera hacía tres días la mascota que ambos habían adoptado y compartían desde hacía dos años. La plaza empezó a llenarse de gente… el primero en aparecer fue el portero Zlatan Ibrahimović, y los gritos de la multitud despertaron a los dos ancianos que plácidamente dormitaban sobre la bancada fría y gris. Saludaron a su equipo, habían batido todos los récords esperados. El Paris se convirtió en el primer equipo en coronarse campeón a falta de ocho jornadas para el final de la Ligue 1.
Una jornada intensa y llena de alegría, dulces de algodón, risas, vítores y cansancio cuando caía la tarde, hicieron de la ciudad una fiesta y para los pequeños un momento para recordar toda la vida. Los abuelos cerraron sus abrigos y caminaron tranquilos de regreso a su casa, Monique llevaría a Michelle con sus padres y eso les ahorraría un buen trecho en el camino de ida.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Peladillas

La Navidad, me gusta. No sólo me encantan las luces de las ciudades, o el esmero en decorar las casas, (algo que por cierto, no suelo hacer en la mía)… los belenes… de niños mi padre nos llevaba a verlos. Él siempre ha hecho belenes grandes, mi abuelo materno hacía belenes grandes y lo recuerdo arreglando figuras con miga de pan. Les daba forma y luego las pintaba… era un auténtico artista. Los vecinos siempre venían a ver los belenes de mi padre. Ahora hace tiempo que no los hace tan grandes, y a pesar de las dificultades y enfermedades que nos asolan desde hace varios años y que hace que nuestras navidades sean terribles, él se esmera por hacerlo. Este año le ha tocado a él necesitar cuidados, pero hizo el Belén en un estante del aparador del salón, antes de caer.

Pero mis recuerdos de la Navidad son en febrero y en marzo… ¿Por qué?, pues porque mi abuela guardaba turrones y peladillas, sobre todo peladillas de colores. Las guardaba y nos las iba dando cuando menos lo esperábamos… mis hermanos y yo nos reíamos… mi abuela sabía prolongar la Navidad. Cada vez que veo peladillas no puedo dejar de pensar en ella. ¿Qué pensará mi hijo, o sobrinos de mis padres?... espero que les recuerden siempre la Navidad, esta caótica, con las casas llenas, sobre todo la de mis padres, pequeña y clavícula con clavícula… pero donde ni los gritos, no los enfados, ni riñas, ni discusiones, matan lo principal: en mi familia siempre es Navidad.