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viernes, 5 de junio de 2015

Tristeza

Si estás triste seré tu consuelo, te prestaré mi pecho para que te refugies y que llores si quieres llorar. Profunda es tu pena y no sé cómo consolar tu alma, pero quiero que sepas que mientras exista, tu amor propio está al resguardo, y es mi amor el que lo vela, es mi amor el que lo siente.

Decía Pessoa que el poeta es un fingidor, que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente… yo sé que no es verdad y que ni él mismo lo creía, por eso los escritores sentimos doblemente: sentimos nuestro dolor y somos capaces de ver el dolor en la frente de quien sufre en el silencio de los silencios silentes.

Ven y arrímate a mi pecho que al calor de mi piel encontrarás gota a gota la regeneración de tus sueños… escucharé entre murmullos todo lo que armónicamente me cuentes… y encontraremos el almíbar que dé sentido nuevo a tus fuentes.

Se llevará la noche oscura tus lamentos, con la marea que hagamos se irán tus tristes presagios y no dudes que al poseerte, calmaré hasta tu mente, y el llanto de tu rostro se secará en mi vientre.

miércoles, 3 de junio de 2015

Como el barco a la mar

El deseo recorre la espina dorsal, se posa en el pecho y enciende todas las alarmas conocidas. Sé que nos deseamos por igual, a veces me hago la dura y te torturo hasta que veo que no puedes más, y me rindo a tu juego amoroso en erótico cortejo. Un dedo en mi espalda, un beso en la comisura de la boca, una suave mordida por aquí, una torta en la nalga por allá… Nuestros cuerpos se juntan y buscan sus propios espacios y ansiosos dibujan espasmos de placer que vienen y van entre olas infinitas. Con los ojos cerrados y las manos abiertas entra el alma en cuerpo ajeno y desde el frenesí lujurioso se hace un cuerpo a la deriva, como el barco a la mar.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ahogarse en letras


Te ahogaran sus letras cuando no las puedas leer. Te ahogaran las tuyas cuando tampoco ella pueda leerlas. Te ahogaran en tu triste soledad mientras no dejes de escribirle....y lo peor es que de sobra sabes que nunca lo harás. Montañas de hojas, hojas que te rodean y cuando caigan a tus pies e intentes leerlas nunca las entenderás. No se entiende lo que no se siente, no se entiende lo que no se expresa, y esas palabras hermosas, quizás desconocidas por la mayoría o quizás inventadas, se perderán en el aire. .. y el tiempo las borrará. Te terminarán ahogando porque aunque te salgan de dentro, no las leerá... ya no sabrás si le gustan... ya no esperarás que las busque cada mañana al despertar. Tus palabras no tendrán sentido porque ella no las verá.