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viernes, 3 de agosto de 2018

Se me fue la cabeza

Qué curiosa y traviesa es la mente humana, a comienzos de agosto y a mí me trae el mes de enero. Se me hace un nudo en el estómago al echar la vista atrás y recordar: estrés laboral, ansiedad, esa bola que nace desde las entrañas y que como resorte mi hizo estar más activa que nunca. Una no puede dejar de reconocer sus propias grietas, esas rendijas por las que se va directo al abismo… el miedo, el terror donde se cuecen las palabras de amor; donde la vida y la muerte se dan la mano. Desplegué mis alas de dragona y remonté mientras el viento gritaba rencores y rabia. Horizontes lejanos donde confiaba en que él encontrara mis palabras. Palabras desordenadas como cariño y amor, que jugaban sin explicar las certezas que salen a borbotones del alma. Allí donde habita el olvido. Donde se estruja el pecho, donde primero el deseo, y luego la muerte, escupe el fuego que mutila la memoria.


Agostinho Russo, derechos de autor.

domingo, 8 de abril de 2018

Hiela Madrid

Se hiela al mundo alrededor. Madrid se viste de blanco como ya mi pelo blanqueó hace años. Las calles vacías son como las arterias que no bombean mi corazón. No estás en ellas, no estás a mi lado cuando llega el frío, ni cuando el polen de las gramíneas nos hace estornudar. No estás cuando crepitan las hojas, ni cuando el calor derrite el asfalto. Simplemente no estás. Cada paso es como caminar bajo la nieve, cuesta avanzar, cuesta respirar cuando la ausencia duele, cuando congela el recuerdo, cuando el silencio lo invade todo... cuando las pisadas recuerdan que solo mis pies andan bajo el paraguas. Y tú, tú no estás en la ciudad, no estás a mi lado, no estás en mi vida... y este maldito paisaje me recuerda lo que anhelo tenerte. Necesito sentir el calor tu cuerpo, la risa que te acompaña, el contraste rojo de tus labios y tus uñas arañando el perdón, ese que nunca llegó.


Foto cedida por Miguel Hernández Lucas, derechos reservados.

martes, 17 de octubre de 2017

Rayitos de sol

Este sol que cae al atardecer me recuerda que hay rayitos que dan calor cuando menos lo esperas. 
La dorada tarde que cae en cascada anuncia el cambio de estación, una estación que no llega. 
La espuma serpentea al llegar a la orilla, mirar al horizonte hace que una suspire y quiera atrapar el instante. 
Esa soledad compartida al borde de mar, del silencio que sólo rompen las gaviotas, de saber que estás detrás.

Foto cedida por Natalia de León realizada por Blas García, derechos reservados.


Mides mi mirada como yo tus pasos mientras te acercas. Escuchas mi respiración pausada, la postura relajada, las gotas de agua que se evaporan sobre la piel morena. 
La rubia melena que ni la brisa logra mover... corre la sangre en las venas y el deseo late en la sien. Tal vez sirva de lecho la arena mojada y nos amemos otra vez.©

domingo, 20 de agosto de 2017

No, no, no

No necesito que vengas porque siempre estás aquí.
No tengo que atarte para que permanezcas.
No es preciso poseerte porque ya te tengo.
No tengo que pensarte, cuando ya te pienso.
No debo odiarte, cuando sé que estoy por encima de eso.
No me dueles, porque sanas mis delirios.
No tienes que regresar de donde nunca te has ido.
No me importa tu silencio cuando me habla tu corazón.
No duermo a la intemperie cuando tengo hueco al otro lado del colchón.
No hay llovizna que valga, ni aguacero que me moje... ya te tengo de paraguas y me crecen crisantemos.
No me pidas que te ame cuando ya no hay más fronteras que mis espacios.
No me ocultes tus secretos, que sé leer tus pensamientos.
No me arranques la esperanza, si sé que en tus ojos, me veo.


Conversación

Hablaba con una amiga y dice que a veces quiere dejar de amar. Le digo que para mí, no amar, es como estar muerta, o muerto... y yo me agarro a la vida, amando aunque no quiera, aunque sea una exiliada en algún corazón. Porque aún desde el exilio se siente añoranza y amor... amar o no amar... no es una opción.

miércoles, 26 de julio de 2017

Borracho, cochino y con tino

Me encontraron perdido en un burdel de Lavapiés, ya nada me importaba… llevaba cuatro días desaparecido, perdido entre la jungla urbana de los que cada día se levantan como un tigre dispuestos a comerse el mundo, y se acuestan como gatitos desconsolados. 

Mi mundo no tenía sentido, me importaba una mierda que la gente pensara que era un filósofo barato, vamos, un pensador venido a menos. No paraba de hablar de sus bondades, de aconsejar que aprovecharan el tiempo y no perdieran oportunidades. Todo estalló aquella noche, mis sentimientos explotaron como un volcán sin tregua, cuando vi las noticias en la tele. Mi vida ya no tenía sentido… el sexo, el alcohol y las drogas no son consuelo. Ni la música me llenaba ya. Ni siquiera oír a María Callas podra tranquilizar mi alma. La maté, maté a aquella mujer que me amargaba la vida, aquella mujer que sostenía mi corazón en sus manos, la que veía más allá de mis ojos, la que era capaz de vislumbrar mi estado de ánimo con sólo verme llegar. La maté al dejarla, la maté al permitir que subiera a aquel avión sin decirle cuanto la amaba. Sé que ella me susurró un “tranquilo, amor, no pasa nada”, y me besó como posesa en la despedida. 

Ella se olía el destino, ella era medio bruja, ella sabía que aquello no era sólo una despedida más… la maté, la maté al no impedir que un simple berrinche pusiera tierra por medio. La maté y ahora todos me recriminan sin saber que ella sabía, que ella dejó aquella carta en la que me perdonaba… ella me perdonó, ella sabía que la amaba de verdad, ella conocía mi alma, sabía que debía ser paciente, que no debía obligarme a nada. Ahora ya es tarde, ahora solo me queda el consuelo de encontrar mi propia muerte y verla esperar serena, confiada. Ella sabía, ella sabía, que la amaba. 
Ahora borracho y cochino no pierdo tino, mis piernas de arena me hacen caer una y otra vez. Me clavo las uñas en la carne porque quiero que todo esto sea un mal sueño, pero no, no lo es, no lo es.

miércoles, 5 de julio de 2017

Eros

NoemiRhpositivo, derechos reservados.
Quizá eros es el responsable de aquel encontronazo capaz de destruir un corazón. Tal vez dejó sus huellas con otro impacto certero que truncó deseo por desolación. Huellas en un espejo roto, un espejo que ya no devuelve la mirada enamorada de quien juró y perjuró que el destino les unió. Mesa vacía en un café, donde en otro instante unos pies entrelazados por debajo se amparaban en la madera para esconder su secreto. Pasos lentos, juegos de manos, pupilas que se dilatan y un atardecer que posterga la marcha, pero precipita la huida. Una escena inconclusa, otra cita que no llegó. Un llanto lastimero, la llegada definitiva del adiós. Sin despedidas, sin argumentos. Queda el aroma en aire, lavanda, limón, orégano, albahaca y el sabor del chocolate embriagado de café. Recuerdos de una tarde dorada en la que eros jugó su papel.

domingo, 2 de julio de 2017

Mustia

Agnes Cecile.
Hoy estás mustia y no paras de llorar, unas veces de forma visible, otras, la mayoría de las veces, con esa lánguida mirada que te caracteriza y que te ahoga por dentro. No debes niña medir su amor por el que sientes tú. Las mujeres somos diferentes, sentimos diferente, pero diferente no quiere decir más. No se puede medir el amor, no se puede pedir que reaccionen igual a nosotras mismas. Cada persona tiene su concepto del amor, siente a su manera, incluso cada mujer es diferente frente a las otras. Los sentimientos son algo personal, por eso, lo llaman amor. Es una palabra preciosa, una palabra tan chica que lo engloba todo. Corazón y cerebro van unidos, nadie puede engañar, negar, ni disimular el amor. Puedes controlar la pasión, puedes doblegar al dolor, pero nunca, nunca podrás vencer al amor.

miércoles, 28 de junio de 2017

El collar de la paloma

Hay quienes se avergüenzan de gritar al mundo que viven enamorados, no quieren mostrar sus sentimientos porque creen que de esa forma serán más vulnerables. No comprenden que el amor es el sentimiento universal que nos une, es lo que todos perseguimos en cualquier parte del mundo. No somos nada sin amor. Es el motor que nos guía cada día, bien sea soñando, bien sea viviendo. Que no tengamos amor no significa que no lo anhelemos, lo soñemos, lo busquemos. Hay quienes lo niegan, quienes se excusan a sí mismos diciendo que están mejor solos, que se han acostumbrado a la soledad. Pero estar en soledad no significa tampoco no tener amor. Él me contó que estaba solo, pero enamorado. Me contó que tenía una mujer en su vida, que llevaban muchos años juntos, toda una vida. Una vida separados. No lo entendí. Le expliqué que ahondara en su afirmación. Me explicó que se amaban tan profundamente que podían vivir el uno sin el otro. Me explicó que se habían amado físicamente, claro. Se habían hecho el amor todo el tiempo que pudieron y la vida les permitió. Pero también dejaron de hacerlo cuando las circunstancias se los impidió. No me las explicó, ni quise saberlo. Sólo vi el brillo de sus ojos al hablar de ella, al contarme que hablaban cada día, o dos. Se contaban todo, compartían todo y cuando podían, alguna vez, se encontraban físicamente y no necesitaban conquistarse, no necesitaban más que entregarse. Me costó entenderlo, yo soy de las que comparten todo cada día, de las que necesita la comunicación como el aire que respira. Pero al final creo que lo entendí. Nos enseñan desde niños que cuando una se enamora, vive en pareja, tiene hijos, funda una familia... y eso no está mal, es natural la tendencia humana a vivir en compañía. Pero él me enseñó que amar no se limita, que el amor es infinito y por tanto posee muchas formas, que puede ser interpretado. Me explicó que él no necesitaba otra mujer en su vida, que quizás más joven buscó cuerpos en los que saciar su deseo, buscó en la promiscuidad desahogar aquella ausencia. Pero estaba tan lleno y pleno de ella que ya en la recta final de su vida no necesitaba un cuerpo al que asirse, porque tenía un alma. Me dejó pensativa, buscando en la filosofía antigua, leyendo entre autores árabes, chinos, buscando otras fuentes distintas a las que había conocido. Y entonces lo entendí todo: ¿Qué es el amor? Es amar sin espejismos, es entregarse de lleno, es no necesitar al otro, es sólo dar a cambio de nada, es echar de menos hasta que duela el cuerpo y sin embargo saber que está ahí, que le posees, que es tan tuyo como tú suya. Es como un collar que luces, pero nadie puede saber que efectos te produce. Nadie tiene la potestad de amar de una sola forma, de la misma forma que el amor no tiene forma... es algo intangible, es una cuestión de fe, de creer en lo que no ves pero que sientes, en lo que te remueve por dentro, es el motor que hace que cada día despiertes queriendo ser mejor persona, que sienta orgullo de ti, por ti. Que no quiera otro espíritu que tú a su lado, tu sombra, la sombra de tu sombra. Porque sólo así será eterno, porque sólo así el sentimiento es puro, único ajeno al mundanal y terrenal silencio de la cotidiana vida. Es profundo, es auténtico, es desgarrador y pleno. Es un sentimiento que te llena y te vacía, que te angustia y motiva. Es una entrega absoluta sin miedos, sin dudas. Y entonces descubrí el escrito más hermoso sobre el amor: El collar de la paloma de Ibn Hazm. Casi mil años nos separan de esos escritos y sin embargo, encontrarlos me ha costado apenas unos días de reflexión. Dice así:

Si tú me dices que es posible subir al cielo, 
Digo que sí y que sé dónde está la escalera.

Y ese otro texto que me abrió los ojos:


Te amo con un a mor inalterable 
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula: 
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño. 
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú, 
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos. 
No quiero de ti otra cosa que amor; 
fuera de él no pido nada. 
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
Serán para mi como motas de polvo y los habitantes del país, insectos.

lunes, 26 de junio de 2017

Masáis



Yo solo quiero apoyar mi cabeza en tu pecho…
Foto de Ana Aguiar, derechos reservados.

Nada importa si mañana no existimos, si mañana la muerte viene a visitarte y me arrebata tu cariño. Esos masáis que me regalaste, testigos mudos de nuestro amor. Significado nulo para el mundo pero para nosotros, amuleto que recobra el significado de los guerreros que somos.

Yo solo quiero apoyar mi cabeza en tu pecho…

Nadie podrá entender que sienta lo que siento, que quiera escuchar esos latidos que a veces presiento se quedarán mudos, me dejarán viuda para siempre. Ni tú mismo atiendes a razones cuando lo único que quiero es sentarme a tu lado, escuchar esas melodías que nos acompañan, leer los poemas y relatos que nos deje ver la luz del día. Porque la luz se apaga y ya nada podré hacer.

Yo solo quiero apoyar mi cabeza en tu pecho una vez más, aunque solo sea esta vez, déjate de liturgias baratas, de intentar convencerte, que hay soledades ingratas, hay soledades calladas que arremeten sin querer. Hay soledades difuntas que se ven venir, hay soledades distintas, poliédricas, que reflejan la ira hacia el pasado que no fue, que niegan el porvenir.

Yo solo quiero, solo quiero apoyar mi cabeza en tu pecho y oírte latir.

lunes, 19 de junio de 2017

Fe

El dejó de creer en el amor y no se dio cuenta que lo único que hacía era acrecentar su fe. Escribía y escribía, no paraba de conjurar a sus demonios e intentar perder sus miedos. A veces fue cobarde, otras veces se entregó y perdió. Lloraba a la mujer que creyó que era la mujer de su vida, y no comprendió que la tenía. Sólo una jugada más, sólo una vuelta de tuerca y estirar la mano para agarrar la suya... no hay dolor eterno, no duele el amor cuando hay dos enamorados. No duele la ausencia cuando se habita en otro corazón, cuando se está, se está.

sábado, 17 de junio de 2017

Perinqué

Ella detestaba los tatuajes, juró que jamás se enamoraría de alguien que llevase su piel pintada. Pero estaba allí en la orilla de la playa y mientras las olas batían sobre su muslo observaba como el tatuaje se deslizaba sobre su piel, retorciéndose y cambiando de forma. Aquel perinqué le recordaba su orgullo guanche, le hacía pensar en el hombre que amó. Él también la quiso, pero como lagartija huyó entre las piedras... desapareció sin dejar rastro, sin un adiós. Resbaladizo, silencioso, viscoso, verdoso... sin más desapareció. Ella observaba ese bicho que tanto detestaba y al deformarse bajo el agua, parecía doblarse sobre sí mismo, retorcerse. Así andará por el mundo, viejo, perdido entre recuerdos. Recuerdos, recuerdos, la arena cae entre los dedos, las nubes vuelan sobre ella, las lágrimas se mezclan con el mar y a lo lejos alguien hace un guiño a su maldita soledad. ©

lunes, 15 de mayo de 2017

Mi él

Foto de Begoña Zuber, derechos reservados.
No es lo mejor que he escrito, pero sí lo más hermoso y profundo que jamás escriba: tú, eres mi él.©

viernes, 12 de mayo de 2017

Es lo que hay

Noemi Rhpositivo©
Puede que haya días grises, que las nubes hagan sombra. Puede que las circunstancias nos abrumen y creen ciertas distancias. Pero sé que cuando el amor fluye no hay barreras que se interpongan. Los problemas laborales, el futuro de los hijos, las pasiones apagadas... pero sé que cuando el amor es, somos indivisibles, fuertes, somos y estamos. Somos aunque en ciertos momentos seas, o soy. Sé con total seguridad que fuimos, que somos y seremos, porque sé que cuando hay, el amor es lo que es, y no hay más, es lo que hay. ©

viernes, 21 de abril de 2017

Ni se te ocurra





Ni se te ocurra dudar si cree en el amor. Porque para ella es el motor del mundo. Para ella está por encima de cualquier circunstancia y situación. Nada puede ocultar, aniquilar, perseguir el amor...

Espera con la mirada serena de la que sabe que ese amor eterno siempre está cerca. Podrá romperse la magia, podrán doler las palabras pronunciadas en momentos inoportunos. 

Podrán crecer los silencios incómodos, e incluso que una de las partes deje de amar, o lo haga de forma diferente. Pero nunca, nunca, se te ocurra dudar si ella cree en el amor. 

Porque sin tener que responderte, podrás asomarte a su mirada... allí en el fondo, tirando para la izquierda verás, como la llama incendia.

lunes, 17 de abril de 2017

Algodones de azúcar

¡Enfermero y vestido de machango!, dijo Natalia casi a la vez del desmayo.
Miró al joven que estaba sentado junto a ella en el que parecía un bóxer de urgencias de un hospital cualquiera. Él le sonrió y fue en busca de algún sanitario que pasara cerca. Entonces empezó a recordar: Echó a correr detrás del señor de los algodones. Siempre me gustaron los algodones de azúcar y ahora eran de colores, cuando era niña eran sólo blancos, ahora hay rosas, azules, amarillos… Sin querer tropecé con el enchufe de aquel equipo portátil que llevaba el pobre hombre, ese que una ve en todas las ferias de la ciudad y algunos pueblos en verano. Para colmo al caer arrastré conmigo a un joven que traía una maqueta de Notre Dame en sus manos. No sabía dónde meterme, ni a quién pedir disculpas primero… recuerdo que se acercó una persona disfrazada de algo extraño, de esas que representan a una marca de ambrosías local y que regala chocolatinas a los niños y niñas que pasean por el parque. Me ayudó a levantarme porque entre el estrépito y la vergüenza no fui consciente que me había hecho un buen corte en el brazo izquierdo. Salía bastante sangre, la persona disfrazada se quitó parte de su vestuario para poder manipularme y me explicó que era enfermero.
Ahora entendía todo. El joven regresó con un médico y le explicaron lo sucedido. Ella pidió disculpas al chico, que se llamaba Ramón por el destrozo de la maqueta. Ramón le contó que fue trending topic en las redes sociales y se echaron a reír… así fue como el azar le regaló al amor de su vida y una cicatriz en el antebrazo.©

miércoles, 8 de febrero de 2017

Afortunada

Qué afortunada mañana... despertar al alba y tenerte ahí... eres como ese rayito de sol que hace cerrar los ojos y produce esa leve sensación... eso, eso es sin duda, amor. Me haces vibrar y sonreír con tan sólo imaginarte...

No tenerte es enredarme en madeja de mil nudos, de esas que precisan maña y paciencia... Pero, mi empeño es tan férreo, que de tanto nudo y desenredo, haremos del camino un juego, y tejeremos los dos.©

miércoles, 1 de febrero de 2017

Escalofríos

Una ráfaga de escalofríos recorrió su ser al leer aquella frase. El pensamiento corrió demasiados kilómetros como para parar el corazón... pero, no fue así. Siguió su destino entre senderos difusos, encontró rosas azules entre piedras grises, estrelladas noches y cristalinas luces que forjaron el destino, mientras él dibujaba caracolas en su vientre...imperceptibles caricias en cada letra, dedos que dejaron huellas en la geografía etérea de su piel. Besos entre la aurora y el alba, lágrimas que cubrieron de rocío salado las almas, y naufragaron después... palabras y silencios, ruegos y miradas desesperadas, volviéndose espuma en el mar del tiempo... deseos ardientes quemando en la hoguera de la sinrazón... escalofríos, escalofríos recorriendo el cuerpo y sacudiendo la mente con imparable imaginación.©     
Imagen de la red

miércoles, 25 de enero de 2017

Protagonistas

Y ahí estábamos los dos, recuerdos mudos para el mundo, presencia inesperada de esencias perdidas... fantasmas olvidados en un rincón... testigos de la vida que poco a poco nos dejó.

Pasamos de ser protagonistas a mirar tras el cristal, de ser útiles cotidianos y ordinarios, elementos indispensables, a ser objetos inanimados... pero no te apures, compañero, juntos somos y seremos una obra de arte, digna de admiración. Viviremos en la memoria y en ese pequeño rincón, hecho a medida, para contener nuestro amor.©

martes, 3 de enero de 2017

Cifras nada más

Ella tenía 13 años cuando lo conoció, él apenas contaba 15... su primer beso llegó cuando ella tuvo 18, se casaron 4 años después... hoy suman 160 entre los dos... y después de compartir la vida, hijos, nietos, bisnietos... hoy comparten audífonos, muletas, silla de ruedas, baño adaptado, medicinas del mismo hombre... y se siguen mirando igual que aquellos chiquillos de hace casi 7 décadas atrás.©