Diluvia, pero no cae agua
y es una lluvia de palabras
la que nos inunda. ©
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| Imagen de Anna Moskalkova, derechos reservados. |
Aquí encontrarás relatos, reflexiones personales, reseñas de libros y una especie de diario denominado 'Desde el tercero G'. Rebobinando, en gerundio, es algo así como hacerle un guiño a la mente...
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| Imagen de Anna Moskalkova, derechos reservados. |
Te encontré entre letras, las tuyas, las mías, las de otros... y me enamoré de los libros que nunca escribiste... me marée como un barco en la tormenta... las olas mojaron irremediablemente la cubierta, hubo pérdidas, pero sin duda, me embarcaría otra vez...
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| Imagen de la red. |
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| Imagen de la red |
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| Pixabay sin derechos de autor |
¿Qué importancia tiene que no me leas? Existen muchas letras....muchas mujeres escribimos a diario y no tienes por qué conocernos a todas. Mis letras no tienen por qué llegar a ti, no tengo que ser especial, de hecho no lo soy, soy una más. Puede que para algunas personas sea importante, puede incluso que haya quiénes dieran la vida por mi... por eso ya no me importa que no me leas...al principio sí... pero no escribo por ti, lo hago por mí. Así que no me leas... que no importa, aunque nadie lo hiciera seguiría escribiendo... escribiendo por mí.
Hoy soltaré definitivamente la cuerda que me ata a ti... he escrito una carta donde podrá leerse cuánto te amé, cuánto te di y todos aquellos reproches que juré no hacerte y que acumulé... La he metido en la sopladera que ahora surcará los cielos... volará cuanto pueda y cuando los vientos o las inclemencias la exploten, las letras se esparcirán en el aire... nadie las reconocerá... están en clave con palabras secretas que sólo nosotros podríamos decodificar. Pero ya no importan, no tienen valor porque los te quiero nada significan ya.
Puede tu tristeza oscurecer el día, puede tu dolor llenar el mundo de nubarrones... puede el negro luto invadirlo todo... puedes perderte en tu llanto y hacerte líquido, puedes hacer pucheros como una niña o incluso evitar que las lágrimas salgan y se note tu melancolía. Nada de lo que hagas va a cambiar tu desdicha así que mejor espabila, sacude el polvo de los recuerdos de tu mente... celebra lo que has vivido y disfrutado, lo feliz que has sido... repítete como un mantra las palabras que hicieron que los ojos se llenaran de felicidad. Celebra que el amor pasó por tu vida, no una, ni dos, sino tres veces y eso no lo puede decir todo el mundo. Hay personas que están solas de verdad y tú sabes que nunca lo estarás. 