viernes, 18 de octubre de 2013

Desgarros

“Tengo dudas constantemente, sé lo que quiero pero no lo que hago”, así se pronunciaba María Callas en una entrevista para la televisión francesa en los años 50, los  mejores de su carrera como soprano. Cada vez que escucho una de sus Arias siento desgarros en el alma. No sé por qué, no puedo explicar esa sensación… recuerdo además cuando mi hijo apenas tenía un mes de vida que soltó tremenda carcajada oyéndola. Quizá lo que a uno le conmueve  a otros cause placer, aunque en este caso yo no disocio ambas cosas.

Callas fue una mujer adelantada a su época, fuerte, independiente, nunca se sintió querida por su madre. Contó cuando ya tenía cierta edad que siempre le exigía mucho y la motivaba el dinero no su cariño. Su madre minó su autoestima desde jovencita decía que era fea y gorda que no servía para nada, mientras volcaba su amor maternal en la hermana. Se acostumbró a ello, y jamás estuvo segura de sí misma. Decían de ella que tenía mal carácter, que era una mujer difícil de llevar y ella aprovechó esa fama para evitar que la manipularan, pero al final resultó ser un juguete roto. Desde los aplausos del público pasó a los abucheos, de ser esposa pasó a ser amante dejando a su marido,  de ser amante casi una década, pasó al olvido cuando Onassis la abandonó abruptamente para casarse con Jacqueline Kennedy… desgracia tras desgracia el destino no solo desgarró su persona sino a su voz que fue poco a poco apagándose. El concierto final tuvo lugar el 11 de noviembre de 1974 en Sapporo, el último lugar del planeta donde se la  escuchó cantar. En el 77 fallecía en su casa de París con apenas 53 años. Nunca se supo qué pasó, se le atribuyó a una muerte cardíaca pero no se descartó nunca el suicidio con tranquilizantes.


¿Cuántas mujeres desgarradas van por la vida? Cuántas sopranos anónimas cantan la letanía de sus lamentos para dentro, esas voces que nunca son escuchadas. Somos las personas más vulnerables, las que estamos expuestas a perder dignidad, amor, salud, trabajo… vida. Pero somos tan fuertes… los desgarros no pueden con nosotras. Por eso y por mucho más vaya desde aquí un pequeño homenaje a madres, hermanas, tías, primas, cuñadas, sobrinas… amigas… a todas esas mujeres que hay en mi vida, las que habrá y las que se irán poco a poco, porque ellas han hecho de mi la mujer que soy, incluida María Callas, cientos de cantantes, escritoras, artistas, políticas, profesoras, compañeras de profesión, técnicas deportivas y miles de millones anónimas que dan ejemplo cada día. Son desgarros que una luego va uniendo con titanio, brindando el corazón, el coraje y el amor a los suyos.

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