No te preocupes que ni la verás llorar... es fuerte como un roble... echarás de menos los besos durante la lluvia, resguardados en el viejo café. Echarás de menos sus caricias inoportunas que tanto te molestaban. Echarás de menos tantas cosas, que ni aún teniéndola de nuevo dejarás de tener frío, ese frío que se apoderó de tu alma, cuando dejaste que se marchara.Aquí encontrarás relatos, reflexiones personales, reseñas de libros y una especie de diario denominado 'Desde el tercero G'. Rebobinando, en gerundio, es algo así como hacerle un guiño a la mente...
martes, 7 de julio de 2015
Frío
No te preocupes que ni la verás llorar... es fuerte como un roble... echarás de menos los besos durante la lluvia, resguardados en el viejo café. Echarás de menos sus caricias inoportunas que tanto te molestaban. Echarás de menos tantas cosas, que ni aún teniéndola de nuevo dejarás de tener frío, ese frío que se apoderó de tu alma, cuando dejaste que se marchara.
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