Fue una velada especial... yo debía marcharme, las obligaciones mandan y una es responsable de lo que asume aunque luego me pagaran mal. Debía irme, sí hacer mi trabajo, porque aunque entonces hubiera sabido que iban a timarme, hubiera actuado igual. Se cruzaron las miradas, se desató esa irrefrenable pasión... te acompañé a tu habitación y sin esperar nada a cambio nos entregamos... brillaban mis ojos decían, temblaba mi voz... lo que no supieron mis clientes es que tan mal pagado mi trabajo y me llevé lo mejor: una noche inolvidable y la renovación del amor.Aquí encontrarás relatos, reflexiones personales, reseñas de libros y una especie de diario denominado 'Desde el tercero G'. Rebobinando, en gerundio, es algo así como hacerle un guiño a la mente...
sábado, 12 de marzo de 2016
Velada inesperada
Fue una velada especial... yo debía marcharme, las obligaciones mandan y una es responsable de lo que asume aunque luego me pagaran mal. Debía irme, sí hacer mi trabajo, porque aunque entonces hubiera sabido que iban a timarme, hubiera actuado igual. Se cruzaron las miradas, se desató esa irrefrenable pasión... te acompañé a tu habitación y sin esperar nada a cambio nos entregamos... brillaban mis ojos decían, temblaba mi voz... lo que no supieron mis clientes es que tan mal pagado mi trabajo y me llevé lo mejor: una noche inolvidable y la renovación del amor.
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