martes, 11 de julio de 2017

Una china en el zapato

En algunas ocasiones cuando regresa a casa exhausto del trabajo, la nostalgia toca a su puerta. Lo encuentra allí triste, vacío, descalzo. Se le echa la noche encima, mira a lo lejos y las estrellas le recuerdan cuánto la amó. Cuánto ella lo quiso. Meditabundo y solitario se hace cargo de su infortunio... quiere escribir. Quiere volver a soltar todo aquello que hace daño. Pronunciar las palabras que debió decir hace años. Narrar al mundo como esa nostalgia que toca a su puerta se enreda a su pecho y sube desde la planta de sus pies donde ella habita. En la planta de sus pies, esos pies con los que arrastra su corazón engañado, ninguneado. Ella lo perdonó, pero se instaló para siempre ahí, acurrucada entre los dedos, como una china en el zapato.

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