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martes, 24 de julio de 2018

Vientre rojo de la noche

Cuando el vientre rojo de la noche me devora y escucho la endecha que nadie tararea, sueño que bebo el vaso de la vida en tus besos, y me pierdo en el abismo invisible e intangible del destino. Soy una malabarista de las letras. Las lanzo al aire y dejo que caigan sin orden alguno. Las mezclo, las vuelvo a tirar y con ellas trato de sostener en equilibrio al desbocado corazón. He luchado contra páginas en blanco, he usado el paracaídas de la lujuria, ese paraguas de la lluvia inesperada, mientras abro diques a tus aguas. Sé que cantan las cigarras en verano, que las luciérnagas sobrevuelan los pantanos y los lagos. Las ranas y los sapos chapotean en las lagunas. Recuerdo el viejo pacto que Ezra Pound hizo a Walt Whitman cuando le decía entre sus poemas “haya comercio, pues, entre nosotros” y te ofrezco el laberinto en el que se pierden mis pensamientos y anhelos. Te ofrezco a manos colmadas la risa, la paz y el alma enamorada.
Foto de Vicente Marrero, derechos reservados.

jueves, 21 de julio de 2016

Viejo espejo

No podía dormir, como casi todas mis noches arañaba la madrugada entre libros y letras sueltas. Entraba por la ventana, abierta al calor del verano, el olor del mar mezclado con el de las hierbas aromáticas del jardín, el orégano, la hierbabuena, la albahaca... las cortinas apenas se movían y en ese letargo involuntario mi mente bombeaba al ritmo del corazón... tic, tac... de un lado a otro las neuronas se balanceaban trayendo recuerdos ... 

Recordé el verano que nos enamoramos, aquel mes de agosto que de repente cambió de color... noches largas, conversaciones eternas... bebíamos de nuestras historias, nos contábamos la vida. Nos fuimos descubriendo, aceptando, tocando el cielo y uniendo almas.
Foto: Noemí RHpositivo, derechos reservados

El olor del mar y la arena, tan presentes, confidencias, risas, discusiones... ebrios de nosotros mismos... en esta casa llena de tantas historias, custodiada por tantos fantasmas.

Es ese aroma marino y las hierbas casi secas, los mosquitos, el cielo lleno de estrellas, los que hicieron que mis latidos me llevaran a ti. Entonces con los hilos de luz que se colaban me asomé al viejo espejo... y te sentí apoyado en mi hombro y me perdí en el laberinto de mi cabeza.©

domingo, 2 de agosto de 2015

Puzzle

Nuestra vida es como puzzle que no sé si algún día terminaremos de completar. Luchamos, ganamos, perdemos... amamos y somos amadas... amamos y somos abandonadas o amamos y abandonamos... A veces cuando llegamos nadie nos espera, y cuando llegan, no estamos. Una se pierde en el laberinto de los sentimientos y se deja llevar por una voz que le va indicando el camino, y no siempre acierta. Pero es mejor jugar, practicar, atreverse que no dedicarse a mirar. Si una se cae, se levanta. Si crece, se enorgullece y si te olvidan... tendrás que olvidar.¿O no? Ese es un gran castigo que da la vida cuando alguien no quiere que le amen, o eso al menos me dijeron una vez... Puzzles, puzzles, puzzles inacabados.