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sábado, 7 de enero de 2017

Terrazas vacías

Me gusta observar las terrazas vacías, máxime cuando ha caído una buena lluvia y nadie se sienta huyendo de las gotas y el rastro húmedo del agua.

Me gusta imaginar a quienes se sientan e inventar conversaciones enteras.

Me gusta observar la ausencia y llenarla con palabras, con sonrisas, con el olor de un café y el humo de los cigarros... con el tintineo de las copas al sonar... confesiones en susurros, alguna lágrima suelta, gritos, algarabía, una íntima conversación o intensa discusión... proyección de objetivos, sueños rotos...

Me gusta idear contextos y soñar romántica, verme escribiendo y cruzarme con alguna sorprendente e inesperada mirada.

Me gusta ver el arcoíris a través del cristal y elegir el color para mirar el día, elegir el color para mirar la vida.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ecos

Guardan secretos los poros de tu piel... titubean las caricias grabadas en las curvas y pliegues de mi cuerpo que desnudo te reclama.

Regresa el eco de esos susurros que llevan tu nombre, y llueven a gotas los recuerdos, recuerdos que ahora no sé dónde guardar.

Esgrimo consignas y hago barricadas contra los malos augurios... una sombra, un espectro que atraviesa las entrañas y retuerce el corazón...

Foto de Noemí RHpositivo, derechos reservados. Modelo Isabel González.

Dolorosa agonía, fría sonrisa en un rostro tallado en el mar...
Y mirar en soledad, añorar tus besos, tu mirada y perderme divagando entre lágrimas saladas... surcos que dejan olvidada la pasión y desparrama la noche inyectando sueños... sentada en la roca del adiós, la mente se abraza a tu olvido.©

viernes, 10 de julio de 2015

Irremediable

Ese imparable, irremediable y legítimo deseo que nos invade, sólo tiene un remedio y es haciéndole caso. Deja que mis susurros te acompañen... que el latido de tu corazón se acompase al mío. Que el efluvio efervescente que desprenden nuestros cuerpos encuentren las caricias deseadas... Deja que me rinda a ti, mientras me brindas los gemidos que salen de tu garganta. 
Deja que la pasión siga su camino, no cortes la expresión de nuestras almas que se hablan sin querer. Déjame adentrarme en lo más íntimo de tu ser. Aceptemos de una vez que no importa el tiempo, que no hay nada más afuera entre tu piel y mi piel.