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sábado, 7 de julio de 2018

Brújulas equivocadas

La tarde resplandece en una calle desierta. El calor aprieta y me acerco al mar buscando estrellas en la marea. La lluvia en cambio cae en las plantas de tus pies. Nuestras brújulas están equivocadas, no marcan el norte. Cada cual ha seguido su camino y paramos el reloj queriendo retener los recuerdos. Sin embargo, se desploma el día, y somos reincidentes noctámbulos en busca de paz. Tal vez las estrellas al titilar nos hagan un guiño que nos inunde de esperanza. La aurora despuntará en nuestras dilatadas pupilas. Chisporrotean nuestros latidos reclamando la misericordia que merecen. Regresaremos al hogar, refugio inevitable del llanto perenne, del silente dolor que nos une en la maldita distancia.
Foto de Ángel Araña, derechos reservados.

domingo, 8 de abril de 2018

Eco

Aunque ya no sea, aunque se haya roto el alma... así como todas las caracolas guardan un trozo de mar, cada corazón guarda un eco de cariño...


lunes, 23 de octubre de 2017

Salpicas

Foto propia, en San Cristóbal, Gran Canaria.

Estallas tus aguas en mis muros y salpicas de alegría.. 

lunes, 8 de agosto de 2016

Gritó

Le gritó y gritó más fuerte, pero ya no le oía... el eco regresaba. La voz desconocida temblaba al contacto con el aire... el sonido de su silencio dejaba en la mente surcos como los que deja la espuma salada del mar en las orillas de las playas.

Reverberaban las luces de la avenida formando estrellas en el agua, esas luces que iluminan de esperanza los rincones oscuros del alma.

Le llamó a gritos desde dentro, le rompió a besos el pericardio para llegar a su corazón, pero no era suficiente pensarlo, su mente no era lo suficientemente fuerte para hacer que regresara.
Nunca fue suficiente el deseo, nunca lo fue... porque en el amor se deben construir dos caminos, por si acaso: el de ida y el del adiós.

Foto cedida por Jordi Navarro, Barcelona. Derechos reservados.

No aprendió a despedirse, no quiso decir adiós, pero el rugido bravío del océano le recordó lo efímera que es la vida... como muta el paisaje a su paso, como erosiona formando la arena, esos granos, que el tiempo arrincona como los recuerdos de amor.©

jueves, 4 de agosto de 2016

El mar que le pertenece

Regresó al mar que le pertenece, a la orilla de la que partió. Por fin entendió que de nada sirvió amarlo de aquella forma, de querer perpetuar en el tiempo lo que apenas fue. Ella que lo paseó de la mano, que hizo público su idilio, que contó detalles íntimos y privados... que creyó que había ganado al hombre de su vida, sin comprender que en su mirada había otra mirada, que en su mente otra piel y otro aroma... que su amor ya estaba ocupado y que a ella nunca la amó...

Regresó al mar que le pertenece, a la orilla desde la que partió...

Derechos reservados de Noemí RHpositivo

No se puede ganar un amor que realmente nunca existió, un sentimiento confuso que nunca se dio. 
Hoy lanza su lástima al viento, serpentea recuerdos sobre las olas, llora palabras que no arreglarán su situación...

Ahora se lamenta avergonzada de haber presumido, de haber aireado su posesión, de haber despreciado a otras mujeres, entre ellas a su verdadero amor...
Ahora se hunde en la arena y descarga lánguidos suspiros que ni él, ni ella escucharán...ahora es sombra de sombras que otras pisadas borrará. ©.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Ensimismarse

Es emocionante mirar al futuro, late el pulso, tiembla el labio, se acelera el corazón... siempre la ilusión, el no saber qué pasará.

Horas y horas hablando, descubriendo la posible compatibilidad... ensimismarse ante el mar de sentimientos, el inesperado oleaje con un simple cambio de viento, con el soplo de un suspiro.

Foto cedida y con derechos de Noemí RHpositivo.



















Los ojos que buscan los ojos, los ojos que buscan los labios ajenos, la señal que de paso al primer paso y los que vengan después...pasos que lleven al contacto, a los susurros, al encuentro de huesos y piel...¡Qué sitio más extraño para un lunar!, ¡Qué bien queda ese pliegue en la piel!... sonrisas nerviosas que anuncian, no quiero despedirme aun... sigue contándome más, quiero saber tus secretos, quiero, quiero que funcione... quiero volver a soñar, quiero, quiero mucho más...una montaña rusa que sobresalte el alma, un caballito de mar.©

miércoles, 29 de junio de 2016

Me atrevo

Sé que puedo atreverme y me atrevo... que puedo provocar ese torrente de deseo y pedirte que anegues el mío.
Imagen de la red.
Sé que puedo, y por poder, me declaro entusiasta de tu mirada, tu sonrisa, tu aroma... ese pequeño tic de nervios, esas cosquillas que provocas al borde de mis labios.
Entusiasta de la tormenta interior, loca por desabrochar tus botones, por perderme entre tu pecho y mis sueños...
Atrevida y constante en sentimientos, persistente, audaz y dispuesta a hacerte navegar esta madrugada... 
Podremos romper el silencio y tejer palabras que se enreden entre el deseo y el tiempo de conquistar nuestras mentes.
En cuerpo y alma, dos en uno... seremos náufragos a la deriva para acabar entre islas y continente, pero sin duda llegar hasta el mar.©

domingo, 5 de junio de 2016

Beso con sabor a mar y bodega

La tarde era dorada lo recuerdo, esa sensación que deja en el cielo el sol cuando empieza a bostezar... Tonos rosados y azules que se reflejaban en el mar que también empezaba a protestar haciendo que la marea emergiera hasta la avenida. No hacía frío pero los cuerpos calientes después de un par de horas de charla y vino, sintieron esa brisa marina que cala hasta los dientes. Yo tirité un poco y pasaste tu brazo sobre mis hombros pegándome a ti. Fue entonces cuando una corriente infinita me puso en alerta... qué peligro tu cuerpo y el mío.
Imagen de la red
Andamos por la playa riendo y hablando como dos adolescentes primerizos... Me invitaste a cenar para resguardarnos del frío. Era un bar de pescadito frito, de calamares y más vino tinto... Se desataron las lenguas coquetas y se dilataron las pupilas... nos dimos un beso con sabor a mar y bodega. Ya supe en ese instante que estaba perdida, y tú conmigo.
La tarde dio paso a la noche y el cielo infinito de agosto lleno de estrellas nos dio cobijo... Tenías una manta en el coche y abrigadita me llevaste en volandas hasta casa de un amigo. Tenían una fiesta y nos unimos a ellos con parranda de guitarras, boleros, isas y algún rockerillo...  Fue la voz quebrada que sacaste al cantarme al oído, tu aliento, tus manos asidas a mi cintura...qué escalofrío...

Tu amigo nos invitó a quedarnos a dormir y no había nada que deseara más en ese instante. Al entrar al dormitorio me rodeaste fuerte en tus brazos, besaste mi boca tan despacito... me hiciste cosquillas en la comisura de los labios y supe que eras mío. Yo temblaba de emoción y de frío cuando quitaste mi ropa e hiciste lo mismo...ya te deseaba tanto... me perdí entre tu boca y tu ombligo... lamiste mis pezones expuestos y gorditos... "te voy a amar" me dijiste y bajaste a mi vagina húmeda que reclamaba tu atención... Infinitos espasmos salían de mi cuerpo mientras gemía bajito... tu lengua y tus dedos hicieron que explotara en tiempo récord, apenas un par de minutos... quise que sintieras lo mismo... di un pícaro masaje a tu pene entre mis pechos, lamí su cabecita golosa y te rendiste a mi entre sollozos inaudibles... Eras realmente mío... oíamos el rumor de las olas y yo quise mecerme en su sonido. Te monté como un potro y dejé que embistieras con fuerza y pasión lo que es tuyo. Era una entrega absoluta y cabalgamos exhaustos, mientras caía la madrugada... explotamos los dos sin alaridos, callados, cómplices... doloridos de besar la piel y el alma, y los sexos colmados de espasmos y espumas que se juntan en la orilla de nuestras vidas. Porque estábamos condenados a conocernos.

Te quedaste dormido y yo con mi insomnio eterno y la emoción del momento, me asomé a la ventana que daba al risco y se olía el mar… las olas arrullaron la canción que emitía mi corazón esa noche que empezó siendo una tarde dorada y acabó una velada romántica de amor y caricias… me volví  a la cama y pegadita a tu pecho me quedé dormida.

sábado, 2 de enero de 2016

Acompáñame

Acompáñame al mar cuando llegue la noche… acompáñame y deja que las estrellas marquen el camino a tus besos. Que se rompan las ondas al chocar nuestros cuerpos, y que la blanca espuma nos salpique de lleno.
Acompáñame al mar cuando llegue la noche y deja que estalle en mi regazo tu deseo escondido, ese anhelo prohibido de querer y no puedo. Que el sonido del viento y el batir de las olas ahogue nuestros latidos, que se salen del pecho.
Acompáñame y deja que las luces de la avenida se nos queden bien lejos... que yo quiero que a oscuras me despojen tus dedos. Que desaparezcan las dudas y el temor a lo nuevo, que vibren mis manos más allá de tu pelo.
Acompáñame vida, que esos agujeros que rompen la noche y brillan sobre nuestras cabezas envidien la luz que desprenden nuestros ojos. Que luzcan las pieles al amparo de la salitre y nos llenen de gotas el deseo.
Acompáñame que estaré pegadita a ti a tinta y fuego.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Tu boca

Me pierdo en tu boca y reímos a mandíbula abierta porque nada puede empañar el amor que sentimos. 
Recorres mi espalda en suave caricia... y me dejo llevar por el suave murmullo de tus labios mordiendo los míos. 
Aplaudo en silencio el camino escogido porque sé, que llegaremos al destino previsto.
Ni el diablo podrá evitar que esta pasión desbordante rebose los límites prohibidos. 
Te mimetizarás conmigo y seremos las aguas que lleguen al mar, pero jamás al del olvido.
Tu risa será mi risa y en tus brazos haré por siempre, mi nido.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Botellas

Coleccionaba botellas que luego cada noche de luna llena tiraba al mar. En todas escribía lo mismo... siempre desde la misma roca, del mismo rincón y esperando el mismo resultado cada vez: que alguien la encontrara, que alguien localizara su dirección y le hiciera llegar aquel viejo poema. 
En él pedía perdón por todas aquellas palabras que no pronunció y por las que dijo a voz en alza, fruto del orgullo y el ego dañado. 

Mensajes que flotarían en aquellas botellas. Olas que arrastrarían sus palabras quién sabe dónde... palabras que quién sabe dónde se perderían, que corrientes las empujarla, qué vientos soplarían. 
Al otro lado de la bahía otra persona coleccionaba botellas que cogía cada noche de luna llena... no se atrevía a abrirlas, soñaba con mensajes de amor que alguien lanzaba de un país lejano. ..así soñando, el tiempo fue marcando sus vidas.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Marejada

Mirar el mar y pensarte no es difícil... esa imagen divina de olas que cobran vida, de olas que baten con fuerza en los muros, que inundan el paseo con sus infinitas gotas saladas... esa imagen de furia y romántica escena a la vez, esa, hace que saque mil fotos que mandarte, porque no estás aquí. Quiero que veas lo que veo, que puedas oír los gritos de alegría y asombro... ese rugido del océano reclamando su espacio....que mi iris retoque ese blanco, ese azul...ese sol y los 31 grados de temperatura. No estabas conmigo... ¿o si?
 
Foto: Mayte Martín

sábado, 29 de agosto de 2015

De espaldas al mar

De espaldas al mar frente al mar, a nadie puede sorprenderle. ..De espaldas al mar frente al mar, navega mi mente.
Es aquí en este espacio eterno, que estuvo y estará cuando me vaya, donde vienen esos plácidos recuerdos, esos proyectos que asoman y que la imaginación pondrá en marcha en breve.
De espaldas al mar frente al mar, me despejo de la resaca de malos augurios y mala suerte... 
De espaldas al mar frente al mar, me alegra quererte. Desde esta isla pequeña no puedo esconderme, me rodean olas y rocas... y es, en este mundo diminuto, este micro continente, donde mi corazón se revela y quiere tenerte. 
De espaldas al mar frente al mar, mis lágrimas prometen, que esta resaca de amor durará para siempre.
Foto: José María Monzón, isla de La Graciosa, Canarias

jueves, 13 de agosto de 2015

Baño en el mar

Es casi imposible describir esa sensación de cuando una decide darse un baño en el mar. De pequeña iba corriendo sin pararme a apreciar el contexto, lo divertido era jugar, tirarse, hacer el pino, sebar olas, adivinar palabras debajo del agua, aguantar con los ojos abiertos hasta que ya la sal te hacia llorar... recuerdos de niñez y adolescencia... pero describir ese mágico momento de comunión con las olas y el mar... una llega y planta los pies sintiendo como la fuerza del peso te clava a la arena mojada y vences la fuerza de la espuma que te rodea... una vez que te decides... te sumerges y el frío pone en alerta tu circulación... y cuando vas saliendo lentamente en busca de oxígeno ... es entonces cuando notas como el líquido va arrastrando por tu piel, tu cara frente al cielo y el ancho universo acuático... Esa, esa sensación es única... una vuelve a oír el ruido del mundo que parece distinto desde dentro... sé siente relajada, abandonada al placer....cada inmersión, cada vez que flotamos... es como volver a nacer...